miércoles, 28 de octubre de 2009

Kraft - Terrabusi:



Una lucha heroica que no terminó

El domingo 18, a dos meses de iniciada esta gran lucha, la multinacional yanqui publicó costosas solicitadas: “Un acuerdo que termina un largo conflicto”… Así se sumaba al anuncio que la noche del 16 hicieron el ministro Tomada, Daer y Moyano. Se apoyaban en el acta que horas antes había firmado la mayoría de la comisión interna. Pero ni la patronal ni Moyano logran ocultar lo que sí saben los obreros de Terrabusi y, sobre todo, los 53 compañeros que aún siguen despedidos: esta lucha heroica no terminó y por nada del mundo tenemos que abandonarla.
Las obreras y obreros de Terrabusi/Kraft pro-tagonizaron una lucha larga y durísi-ma. Enfrentaron a la patronal multinacio-nal negrera, apoya-da por la embajada de EE.UU. Al gobierno nacional de Cristina y al provincial de Scioli. A todas las fuerzas represivas, que intentaron derrotar la lucha con palos, gases, balas de goma, caballos, perros, causando heridos y detenidos. A la burocracia sindical de Daer. A la CGT de Moyano, que acusó de “ultraizquierdistas” a los obreros y de “ideologizada” a su lucha. Y a la CTA, que sólo aportó palabras pero nunca vino a la puerta de la fábrica en esos 60 días de lucha.En la semana del 5 al 9 de octubre se perdió una gran oportunidadAnte la brutal represión a los trabajadores y la militarización de la planta, se abrió un nuevo momento político. El gobierno quedó debilitado, la patronal aislada y repudiada por la población. Y había condiciones de ponerlos contra la pared y avanzar en la reincorporación de los compañeros despedidos.Pero lamentablemente, una vez más, los dos sectores políticos conresponsabilidades en la conducción de la lucha dejaron pasar esa semana, aceptaron las dilaciones del Ministerio y las mentiras de la empresa sobre los supuestos 20 reincorporados (sin lista) y no se convocó una gran marcha a Plaza de Mayo en esa semana, exigiendo al gobierno nacional que intervenga, garantice el reingreso de todos y, si no, que declare a Kraft de utilidad pública, la estatice con control de sus trabajadores y su comisión interna, y distribuya la producción de alimentos en escuelas, hospitales y entre la población. Haber dejado pasar esa semana, en la que el gobierno K tenía enormes problemas, la empresa estaba aislada y la población apoyaba la lucha, fue un grave error.El acta deja afuera a 53 compañeros y no respeta lo votado en asambleasLa patronal y el Ministerio fueron bicicleteando a la interna con una lista de 20 reincorporaciones que nunca aparecía, y así llegamos a la reunión del miércoles 14. A esa reunión, que duró más de 6 horas, la patronal, el Ministerio y el STIA trajeron una propuesta tramposa. Se hablaba de “trabajadores excluidos”, sin diferenciar despedidos de suspendidos. Se decretaba que “la Comisión Interna se abstendrá de toda medida que pueda afectar el normal funcionamiento de la producción y se evitará todo tipo de actos que puedan afectar la normal circulación de personas y vehículos”. Y ante el vencimiento de los mandatos de la interna, se decía una generalidad que no obligaba a la empresa a reconocerlos como tales. La Comisión Interna no firmó esa acta y se quedó en consultar a los compañeros en asambleas. La asamblea de despedidos y suspendidos del jueves 15, en la puerta de la fábrica, reunió a casi todos ellos.Su decisión fue contundente:* Sólo se podía aceptar si la empresa reincorporaba 40 trabajadores, pero sin contar ahí los suspendidos ni los que ya hubieran arreglado. O sea, otros 40 despedidos que reingresaran a la fábrica, además de los 29 que ya habían entrado.* Rechazar la cláusula de paz social, sobre todo en cuanto a acciones fuera de la planta.* Y exigir un claro reconocimiento de la interna como tal hasta las próximas elecciones.También adentro se hicieron asambleas en los turnos tarde y mañana. En ellas, aunque estaban los veedores del Ministerio, los “líderes” y personal de la patronal, también la opinión de los trabajadores fue de no firmar nada si no había 40 reincorporaciones reales, por fuera de los compañeros suspendidos.El viernes 16 a la madrugada, la empresa vuelve a mostrar que era falsa la negociación y que el acta del 14 escondía el plan de dejar afuera a la mayor parte del activismo despedido. Ese día, los36 compañeros suspendidos debían volver al trabajo. La patronal no cumple y en una clara provocación, que mostraba su intento de canjear suspendidos por despedidos, renueva las suspensiones por 15 días más.Horas después, el Tribunal 3 de San Isidro falla a favor de “Poke” Hermosilla, el delegado del turno noche, y retira la medida cautelar y los cargos de violencia y peligrosidad que pesaban sobre él.Con ese fallo, que se sumaba a los otros favorables para todos losmiembros de la interna, y ante la nueva provocación de la empresa, se podía seguir la lucha y lograr reincorporar a más compañeros. Había condiciones de sobra para mostrarle a la población que era la patronal la que no cumplía nada, y mantener y profundizar la lucha.Pero por desgracia se hizo lo contrario. En la reunión en el Ministerio del 16, los delegados de la CCC firmaron el acta, que era claramente violatoria de las resoluciones de las asambleas deldía anterior. La patronal mezclaba despedidos y suspendidos, reincorporando sólo 12 despedidos y 28 suspendidos. Quedaban 53 compañeros afuera. Bogado no firmó, pero al hacerlo los otros tres compañeros de la CCC ya era la mayoría de la interna.La bronca de los compañeros despedidos no se hizo esperar. Estalló en el propio Ministerio, y se extendió a la entrada del turno noche de ese viernes y los días siguientes. Había fuerza y condiciones políticas para lograr más. Fue un grave error haber firmado el acta, que además decreta la “paz social” y no garantiza la plena libertad sindical de la interna.Seguir la lucha para que entren más compañerosLa heroica lucha de las obreras y obreros de Kraft permitió derrotar el plan de la patronal yanqui de cerrar un turno y dejar 800 compañeros en la calle. Se derrotó la política de aislamiento a la que quisieron llevarnos el Ministerio, el gobierno nacional y la burocracia sindical. La lucha de Kraft ganó la calle, y la simpatía y la solidaridad del movimiento obrero y de enormes franjas de la población.Todo esto, más la intervención conjunta de las organizaciones de izquierda -que más allá de nuestras diferencias nos jugamos con todo por la lucha-, permitió llegar hasta acá. Pero la lucha no estaba perdida, y las fuerzas de la base y del activismo daban para conseguir más reincorporaciones. Y así lo entendieron las asambleas.Mienten el gobierno y Kraft al decir que la lucha terminó. Mienten Daer, Moyano y la burocracia que se borraron cuando había 160 despidos, y ahora dicen que se pierden todas las luchas que dirigen la izquierda y los nuevos dirigentes. Se pierden o directamente no existen cuando la que dirige es la burocracia, sea de la CGT o de la CTA.Por eso ahora hay que seguir peleando para que entren más compañeros. Todavía no se pueden hacer medidas dentro de fábrica, pero sí afuera. Hay que organizar pronto un nuevo corte de la Panamericana, con todos los despedidos, los compañeros deadentro que vengan y todas las organizaciones que seguimos apoyando, y exigir que Bogado y Hermosilla -que no firmaron el acta- se pongan al frente. Hay que apoyarse en las resoluciones judiciales, que dicen que ningún compañero de la interna es peligroso ni violento, para que eso se extienda a todos los despedidos que quedan. Hay 53 familias que reclaman que esta lucha siga y 2.700 trabajadores que quieren que sus compañeros vuelvan a la línea con ellos. Por eso se aplaudió a los que entraron el lunes pasado. Y por eso se sigue gritando, con bronca, “y sí señor, mirá como entramos todos por el portón”.

Carlos Ugarte

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